Lo adelantó Pablo Vernazza en Redacción ADN Sur. Se trabaja en una ingeniería de compensaciones para achicar la deuda con el Fondo Fiduciario.

Comienza referenciando a un alto funcionario del gobierno chubutense como “un bicho raro en comparación al resto de las provincias” cuando se alude a un estado financiero de deuda que es único y avanzado en materia de acuerdo de compensaciones. Es que, para entender estas lineas, hay que explicar el objetivo con Nación: liberar las cuentas para poder salir a conseguir financiamiento externo destinado a obras públicas.
De un lado tenemos al gobierno nacional de Milei y su equipo en la gobernación y desregulación del estado, Luis Caputo (ministro de Economía) y Carlos Guberman (secretario de Hacienda), este último muy importante con el acuerdo que se busca.
Del lado de Chubut, el gobernador Nacho Torres, que conduce políticamente negociaciones y acuerdos -fue clave el encuentro de gobernador de Junto spor el Cambio con Guillermo Francos en julio pasado-, el actual ministro de Economía, Andrés Meiszner y el presidente del Banco del Chubut, Paulino Caballero.
Es vital mencionar en las negociaciones, también, al subsecretario de Coordinación Financiera, Marcos Bensimón, y el Fiscal de Estado, Andrés Giacomone, que tiene la función de volcar al papel los acuerdos que incluyen planteos judiciales vigentes.
Presentados los actores, debemos plantear el objetivo actual del gobernador Torres: la negociación de la deuda que mantiene Chubut con el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, tomada a lo ancho y largo de la gestión del escribano Arcioni con los anteriores ministros, Martín Guzmán y Sergio Massa, en los periodos de 2020 a 2023, destinados a gastos corrientes con un sistema que se ajusta por CER.
El contrato dice que los pagos se descuentan de la coparticipación, donde contamos con -si se aplican los valores firmados originalmente- más de 210.000 millones de pesos que equivale a tres masas salariales al día de hoy.
Hasta el día de hoy, la situación está judicializada por la quita compulsiva de Nación del descuento de los ingresos por coparticipación (federal), luego de que el gobierno chubutense recurriera a una medida cautelar a favor de la provincia. No obstante, la solución fue parcial ya que provincia está obligada a renegociar esa deuda con sumar urgencia.
Con la obra pública frenada, una deuda contraída y los fondos coparticipativos recortados, Torres necesita avanzar en la obtención de fondos eternos de organismos de crédito, símil a un presupuesto de ajuste y saneamiento, pero con la mirada puesta en 2025, donde se pretende contar con fondos frescos para reactivar muchas obras dejadas a la buena suerte.
El “bicho raro”
Si bien, todas las provincias han generado un reclamo como acreedores de una enorme cantidad de fondos -que no se transfieren por el objetivo déficit cero-, Chubut tiene una particularidad que otras provincias no. No hay otro estado con ese nivel de deuda heredada con Nación que comprometa de esta manera sus cuentas públicas.
Allí entran las negociaciones que lleva adelante la parte política y técnica de Chubut (Torres, Meiszner, Caballero). El acuerdo ya estaría cerrado para aplicar compensaciones y una quita de aproximadamente menos del 50% de los $ 210 mil millones actuales.

De esta cifra, empiezan las compensaciones: lo que está acordado, por un lado, es reconocer la deuda de Nación que asciende a $ 5.500 millones del Consenso Fiscal de 2017, producto de un ajuste por inflación de una pérdida de ingresos por Ganancias.
Nación accedería a compensar el atraso con la cobertura del déficit que mantiene ANSES con la Caja de Jubilaciones de ISSyS, a la que -desde 2017- nunca transfirió como establece la ley, siendo aproximadamente el piso de $ 50 mil millones con un tope de $ 60 mil millones.
Además, hay que sumar un punto crucial y sin numero -aún-: las obras nacionales dentro de la provincia de las que se va a hacer cargo Chubut a cuenta de la deuda, por ejemplo, la doble trocha de la ruta 3 entre Madryn y Trelew.
Para que la negociación se concrete, faltaría un decreto del presidente Javier Milei que autorice al secretario de Hacienda a hacer este tipo de compensaciones con las provincias o uno particular para Chubut. De ésta manera, se legalizaría y el acuerdo de pago se llevaría a la Corte Suprema con lo que terminaría el capitulo judicial de los descuentos de coparticipación
A fines de cuenta, entre chauchas, Chubut terminará debiendo una suma aproximada a los $ 45 mil millones a pagar en cómodas cuotas lo cual sería, para el gobernador Nacho Torres, “el desendeudamiento más grande de la historia de la provincia.”
Nacho, el conductor
Para Ignacio Torres, es tan claro como el agua. El objetivo es desendeudarse con la Nación, para después liberar la garantía de la coparticipación y buscar acreedores en Nueva York cuyos fondos sean destinados a la obra pública.

Como la coparticipación de Chubut está congelada por un fallo judicial y nadie puede tocarla, provincia no tiene nada para ofrecer a los acreedores como garantía de repago, fundamental en la obtención de fondos.
Todo esto está supeditado a una sola firma que legalice las maniobras que se proponen y luego de un inicio de año turbulento. Ahora, Torres ha demostrado conducir la provincia que le eligió y, tras varios gestos -suyos- parece buscar un vínculo que le acerque a Milei y se concreten estas pretenciones, como por ejemplo, el apoyo de los legisladores oficialistas a la Ley Bases y su propia firma en el Pacto de Mayo.
Esta sincronía de gestos simbólicos a Nación pueden parecer poca cosa al ojo común, pero en la política, muchos le consideran invaluable e indispensable para que las inversiones se pongan en marcha.
Aún así, el paraguas está abierto si Nación no termina de cumplir con su parte. Un ejemplo es el nuevo bloque de senadores que Nacho Torres acordó con sus colegas Martín Llaryora (Córdoba), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Raúl Jalil (Catamarca), denominado “Provincias Unidas”.
El dialogo con Nación está abierto y hay buena predisposición de la mayoria de las partes, pero las manos en la Cámara Alta son un factor de presión extra si no se cumplen los acuerdos.
Estas semanas serán claves en el desendeudamiento de Chubut, con un ministro de Economía provincial más activo y capaz como Meiszner -ante la bochornosa salida de su antecesor Facundo Ball por filtrase chats privados en el conflicto de febrero-.
Todo se encamina a que el presupuesto 2025 tenga un capítulo mucho más interesante en obra pública, algo ausente actualmente que necesita ser reactivado.





